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martes, 11 de junio de 2013

Halcón peregrino "cazando" a ciclista mientras hace descenso

Esta tarde me he topado con este espectacular vídeo y me gustaría compartirlo con vosotros. En él se puede ver como un halcón peregrino (Falco peregrinus) adiestrado persigue a un ciclista mientras hace descenso para capturar a una presa artificial que éste lleva adherida a su mochila. Dejando de lado la publicidad involuntaria que le vamos a hacer a la marca que promociona el evento, hay que reconocer que hay algunas tomas muy bien logradas gracias a la colocación de cámaras que nos muestran puntos de vista subjetivos, tanto del ciclista como del halcón. 

Imagináis que vais en bicicleta y un halcón os empieza a perseguir? o mejor aún, imagináis como sería ser un halcón e ir de caza? Gracias a este vídeo yo he podido hacerme una ligera idea. Que lo disfrutéis!



Cabe recordar que el halcón peregrino es el animal más rápido de la Tierra, tal como nos decía Pancho en esta entrada. En el vídeo se ve como el animal realiza varios picados, aunque no alcanza su máxima velocidad ya que por muy "pro" que sea el ciclista, nunca llegará a ser tan rápido. 


miércoles, 5 de junio de 2013

Vencejo común

Si me hicieran describir el verano, podría hablar sobre el sol y el calor. También podría incluir la playa o la montaña, el mar, las vacaciones, una cerveza fría o la terraza de un bar en compañía de mis amigos. Todos estos son conceptos o recuerdos conscientes que tengo del verano, pero también hay sensaciones. Una de ellas y la que me viene más fácilmente a la mente sería ese tipo de calor húmedo que dificulta tanto el poder dormir a orillas del mediterráneo, y con la que tanto se agradece el relativo frescor que precede al alba. Y es en esos momentos, en los que tan a gusto se está en la cama, cuando uno se encuentra en ese estado de duermevela en el que a veces se escucha el grito característico del vencejo y “siente” el verano.



Al igual que la golondrina común anuncia la llegada de la primavera, el vencejo común (Apus apus) llega a nuestro país algo más tarde, a mediados de primavera, anunciando la proximidad del verano, estación que pasa entre nosotros criando y alimentándose, antes de volver a emprender el viaje hacia el sur de África.
Esta especie, de la misma manera que otras aves de su familia (como el vencejo real, vencejo pálido, etc.) y otros ejemplos de diferentes familias como las golondrinas, presenta morfología falciforme, la cual está especialmente adaptada al vuelo. 


Vencejo común en vuelo. Obsérvese a típica mancha clara bajo su pico.

Los vencejos presentan una gran velocidad y maniobrabilidad, habilidades que utilizan para poder vivir, casi constantemente en los cielos. Y digo casi constantemente, porque como bien dice Pancho, ésta llega incluso a dormir y copular en vuelo. Únicamente se encuentra en tierra para incubar sus huevos y alimentar a sus crías. De hecho, en la antigüedad se pensaba que estas aves no poseían pies o patas, ya que prácticamente nunca se las observaba en tierra. El testigo de esta hipótesis (que obviamente resultó ser falsa) perdura hoy en el nombre latino de la especie, ya que apus en griego antiguo significa “sin pies”.


Detalle del quiebro de este vencejo para capturar a su presa (perdón por la baja calidad de la imagen)

Tal maestría en el aire viene de su característica morfología, que incluso llega a darle nombre en catalán (falciot, derivado de falç=hoz), y es que sus alas falciformes (largas y estrechas) están diseñadas para un vuelo rápido y maniobrable. Cuantas veces habré imaginado de pequeño una batalla aérea mientras observaba a estos animales cazando en vuelo, en grandes bandadas, formando pequeños escuadrones en persecución de insectos. Esas maniobras, quiebros y cambios de dirección repentinos, volando a cielo abierto o entre edificios, siempre acompañados de sus gritos y su pico abierto de par en par inspiraron un sinfín de juegos durante muchas tardes de verano en mi infancia.

Vencejo común en vuelo, mostrando la típica morfología en hoz de sus alas.


Esta morfología se diferencia, por ejemplo, de otras especies como las cigüeñas y los ardeidos, cuyas alas largas pero anchas están diseñadas para un vuelo sostenido, o incluso, en su máximo exponente las grandes alas de los buitres y otras rapaces, diseñadas para servir de “paraguas” y poder sostenerse durante horas en corrientes térmicas ascendentes sin apenas batirlas.

Buitre leonado (Gyps fulvus) planeando, obsérvese la diferencia en la morfología alar con el vencejo.


Apus apus, de la misma manera que otras especies, está muy bien adaptada a vivir entre los humanos. Cada verano ocupan los cielos de ciudades y pueblos, donde se alimentan en gran número. Dada su necesidad de anidar en lugares elevados (ya que una vez en tierra es prácticamente imposible que alcen el vuelo) han sustituido eficazmente los riscos donde crían de una forma más “natural” por huecos y cornisas de edificios.

Apus apus en pleno vuelo sorteando edificios

jueves, 25 de abril de 2013

Garzas reales en el Parc de la Ciutadella


Todo aquel que acostumbre a visitar el Parc de la Ciutadella al atardecer, habrá podido observar algún ejemplar de garza real (Ardea cinerea) sobrevolando el parque probablemente en dirección al Zoo de Barcelona, donde existe una gran colonia de cría de esta especie, o bien hacia el rio Besós, en busca de alguna presa que llevarse a la boca (o en este caso quizás sería más correcto “llevarse al pico”).


Pese a su gran tamaño (84-102 cm de longitud con el cuello extendido y 155-175 cm de envergadura) acostumbra a ser un animal esquivo al ser humano, al que suele ser difícil acercarse, hecho que contrasta con la gran facilidad de ver a algún ejemplar de lejos o en vuelo.

Pero aunque como ya he mencionado es difícil acercarse a estos animales. En ocasiones, y sobre todo en lugares donde están más acostumbrados a la presencia humana, como pueden ser las ciudades o pueblos, es posible verlos de cerca y observarlos con detalle.

En esta foto cercana, pueden observarse detalles difícilmente visibles a distancia, como pueden ser las franjas negras longitudinales del cuello, las plumas negras de la cresta y el penacho de plumas en la base del cuello.

Estas aves poseen una gran belleza y brindan un gran espectáculo cuando se alimentan: Permanecen totalmente inmóviles con el cuello arqueado acechando a alguna presa (peces, anfibios e invertebrados) esperando el momento propicio. Cuando éste llega extienden su cuello a gran velocidad, prácticamente disparando su cabeza y pico como un arpón pescando literalmente a la presa (como indica su nombre catalán, bernat pescaire = pescador). Cuando las condiciones del pequeño lago del Parc de la Ciutadella lo permiten, también se los puede ver pescando en este lugar, aterrorizando a peces, cangrejos americanos y polluelos de otras aves.

Detalle de la cabeza de un ejemplar, donde pueden observarse rastros de una herida en el pico,
quizás producida  en alguna épica batalla con alguna presa?

Como bien decía Pancho, si las ocas son las reinas del parque, la garza real se ha ganado el título de rey a golpe de arpón (si se me permite la licencia del cambio de género del nombre).

El rey del parque vigilando sus dominios desde su trono



sábado, 23 de marzo de 2013

Páridos


Ya hacía tiempo que quería dedicar una entrada a los páridos más comunes que se pueden encontrar en las zonas por las que nos movemos en busca de pájaros. Este grupo está formado por carboneros y herrerillos (en catalán, ambos llamados mallerengues).

Carbonero común (Parus major): En nuestras salidas siempre es uno de los paseriformes más abundantes. Su coloración inconfundible y su comportamiento atrevido hacen que sea el más conocido del grupo. Cuando coincide con otras especies, en ocasiones es muy agresivo e incluso se ha documentado algún caso de ataques a otras aves, llegando a producirse predaciones.




Carbonero garrapinos (Parus ater): Este minúsculo animal, en catalán mallerenga petita(pequeña), ha sido durante muchas salidas una de mis bestias negras o pájaro maldito. Pese a que también son bastante fáciles de ver, me ha costado horrores visualizarla (estoy seguro que Pancho estará sonriendo al leer esto) por causas totalmente incomprensibles para mí. De hecho he retrasado la publicación de esta entrada hasta que he conseguido verla y obtener alguna foto decente (creo que no lo hemos mencionado, pero procuramos que todas las fotos que aparecen en el blog sean nuestras).
A distancia es fácilmente confundible con un carbonero juvenil, pero lo delatan su tamaño menor, coloración más apagada y el parche blanco que abarca desde la parte dorsal del píleo hasta la nuca, entre otros caracteres.




Herrerillo común (Cyanistes caeruleus): Su coloración vistosa y pequeño tamaño, convierten a esta especie en una de las más bellas de las que podemos encontrar en un paseo por el campo. De hecho no conozco a nadie que no considere a esta especie ”mona” (si se me permite la expresión), hecho que contrasta con su afición a los fuertes picotazos, y que sin duda conocerán aquellos que hayan anillado a alguno de estos animales.



Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus): Esta especie es mi favorita del grupo. He de decir que aunque sea bastante común, yo no la vi en directo hasta hace relativamente poco tiempo. Su larga cresta característica (y que le da nombre) lo hace inconfundible incluso a distancia.


viernes, 1 de marzo de 2013

Visita al Delta del Llobregat (2a parte)


Hace un par de días volví al Delta del Llobregat. No fue un día muy propicio ya que en diversas zonas cercanas a las lagunas la vegetación estaba siendo desbrozada y la presencia de los operarios y el ruido de la maquinaria habían espantado a la mayoría de las aves. Este hecho me provocó una gran frustración, ya que pensaba que había hecho el viaje en balde. En la zona más cercana a los operarios no había ni una sola ave, y en los otros observatorios otras personas y sus voluminosos equipos fotográficos se habían acumulado para poder ver algún animal. Pese a estas circunstancias conseguí ver unas cuantas especies. 
Cabe destacar la presencia de flamencos comunes (Phoenicopterus roseus), aunque lamentablemente estaban muy lejos de mí y no conseguí ninguna foto decente (próximamente hablaremos de esta especie), así como un numeroso grupo de chorlitos dorados (Pluvialis apricaria) camuflados entre avefrías (Vanellus vanellus).  Hicieron acto de presencia varias especies de limícolas:

Andarríos bastardo (Tringa glareola)

Archibebe oscuro (Tringa erythropus)

Aguja colinegra (Limosa limosa) con plumaje estival. En la laguna habían
ejemplares con plumaje invernal, que eran mayoría

Además de estas limícolas, también me topé con tres anátidas (además de otras especies de las que ya hablamos en la entrada de la anterior visita a estos espacios naturales, como cucharas comunes (Anas clypeata), zampullín común (Tachybaptus ruficollis), garcetas comunes (Egretta garzetta) o garzas reales (Ardea cinerea)):

Tarro blanco (Tadorna tadorna)

Cerceta común (Anas crecca)

Pareja de pato colorado (Neta rufina). Hembra a la izquierda
y macho más vistoso a la derecha

Otras especies que vi fueron el escribano palustre, y varios grupos de verdecillos:

Escribano palustre (Emberiza schoeniclus)

Verdecillo (Serinus serinus)
También vi un ejemplar de bisbita alpino, que pese a su nombre se le puede encontrar en zonas bajas cercanas al litoral como invernante, para subir de cota en verano y hacer honor a su nombre:

Bisbita alpino (Anthus spinoletta)

Puesto que estaba un poco frustrado por la jornada de desbrozada en la zona del Remolar, posteriormente me dirigí a la otra zona de los espacios naturales. Por el camino fui espectador de un festival de cernícalos, ya que vi a tres ejemplares. También visualicé un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus), del que no conseguí obtener ninguna foto decente ya que estaba lejos de mí, otra vez será.

Cernícalo común (Falco tinnunculus) hembra

Cernícalo común (Falco tinnunculus) macho

Y ya llegando a la desembocadura del río Llobregat, zona que aún no había visitado, me topé con un gran misterio:

Posadero artificial situado en el margen derecho del río Llobregat, cerca de su desembocadura.  Se observan algunos ejemplares de cormorán grande (Phalacrocorax carbo)reales, y algunos artificiales blancos, y negros.

Al ver cormoranes en estos posaderos artificiales, me sorprendió el hecho de ver unos cuantos cormoranes blancos. Sí, sí, ¡cormoranes blancos! Hice un repaso mental y me dije a mi mismo que era imposible, como mucho los individuos juveniles tienen el plumaje del vientre blanco, pero no son completamente blancos.
Finalmente y tras acercarme más a los posaderos, resolví el misterio. Algunos cormoranes eran artificiales, y unos cuantos de éstos, eran blancos. Ignoro si esta coloración está producida por el desgaste sufrido por las inclemencias meteorológicas o por descuido, pero fue toda una sorpresa encontrarlos. 

Y finalmente hago referencia a otro misterio, a un género de "aves" misteriosas que sobrevuelan estos espacios naturales regularmente, pero que sin embargo no encuentro en mi guía de campo, ¿alguien sabe a qué especie pertenece?



martes, 19 de febrero de 2013

Visita al Delta del Llobregat

La pasada semana Pancho y yo fuimos de expedición pajarera por los Espacios Naturales del Delta del Llobregat, en particular hicimos una visita matinal por la zona del Remolar-Filipines y por la tarde yo continué la jornada por Cal Tet y Ca l’Arana. Estos espacios protegidos poseen una gran riqueza natural y, en particular, ornitológica, hecho que a priori sorprende, dada su situación geográfica cercana a grandes núcleos urbanos e infraestructuras como carreteras, autovías y, en especial, el aeropuerto de Barcelona. 

En estos espacios destaca la gran cantidad de aves acuáticas debida a las lagunas existentes cerca de la desembocadura del río Llobregat, además del propio río Llobregat y de diversos canales existentes en la zona. También se encuentran extensas zonas de cultivos, cañizares, pinedas litorales y playas con vegetación dunar que permiten una gran diversidad faunística. 

Avefría (Vanellus vanellus) sobrevolando el Remolar
Dentro de las aves acuáticas destacaba por su número un grupo de avefrías invernantes en las lagunas de mayor superficie. Esta especie es fácilmente observable, y aunque eran ignoradas por los ornitólogos del lugar debido a su presencia anual y gran abundancia, he querido incluirlas en la entrada porque las considero unas aves de gran belleza. 


A menudo nos pasa que con el paso del tiempo cada vez valoramos menos lo que estamos acostumbrados a tener o ver, pero éste es un claro ejemplo de que siempre merece la pena echar un vistazo y presionar el disparador de la cámara para conseguir una imagen.


Avefría buscando alimento en el Remolar


También había un gran número de especies de lo que comúnmente conocemos como “patos” y otras aves acuáticas, de las que incluyo estas fotos.

Ánade friso (Anas strepera) en Cal Tet

Cuchara común (Anas clypeata) en Cal Tet

Calamón común (Porphyrio porphyrio) en el canal paralelo al camino de entrada de Ca l'Arana

Polla de agua (Gallinula chloropus) en el canal paralelo al camino de entrada de Ca l'Arana

Focha común (Fulica atra) en Cal Tet

Ánsares comunes (Anser anser) sobrevolando El Remolar

Zampullín común (Tachybaptus ruficollis) patrullando Cal Tet antes de sumergirse

Y sin entrar en más detalles, incluyo el resto de las fotos que valen mínimamente la pena. En especial estoy más que encantado de haber conseguido la del Martín pescador (Alcedo atthis), trofeo que hacía mucho tiempo que ambicionaba. 

Mosquitero común (Phylloscopus collybita) en arbustos cercanos al Remolar

Martín pescador (Alcedo atthis) en el margen de la Bassa dels Pollancres

Garceta común (Egretta garzetta) en el río Llobregat

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) secándose al sol de la tarde

Ya adelanto que habrán próximas salidas al Delta del Llobregat, y de ver especies interesantes, bien seguro que haremos alguna otra entrada.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El origen de "Pito real"


Desde siempre las aves han sido de mi agrado, incluso uno de mis grupos faunísticos preferidos, pero debido a que me he criado en una gran ciudad, tardé bastante en empezar a estar en contacto real con ellas. 

Durante mis estudios como biólogo fui familiarizándome con éstos y otros animales, casi siempre desde un punto de vista teórico. En salidas de campo y cursos especializados fui aumentando mis conocimientos, pero no fue hasta que realicé unas prácticas de máster cuando empecé a sentir verdadera fascinación por estos animales. Durante este periodo me mudé medio año a una pequeña ciudad de una zona con un gran porcentaje de suelo forestal y diversidad de hábitats, y una alta riqueza faunística y florística. En compañía de Pancho, redescubrí la naturaleza en general y a las aves en particular. Las especies ya no eran un nombre en un libro, eran animales que saltaban, corrían, volaban y trinaban. Ir al campo diariamente era un placer para los sentidos, en que cada movimiento furtivo o sonido de un animal escondiéndose, provocaban altos en el camino que podían durar una hora, en los que nos escondíamos y sacábamos nuestras cámaras o iniciábamos una persecución campo a través con tal de poder capturar una imagen del animal en cuestión. Estos episodios también provocaban un proceso de búsqueda de información exhaustiva una vez llegábamos a casa, haciendo que prácticamente la totalidad de nuestro tiempo libre volara.

De hecho, la anécdota que da nombre a éste nuestro blog, tiene que ver, obviamente, con el avistamiento de un pito real. Durante días (e incluso años en el caso de Pancho) escuchábamos el característico reclamo de esta especie a lo lejos, además del sonido de la percusión en los troncos de árboles próximos por parte de estos animales, en su búsqueda constante de alimento y refugio. Todas estas pistas nos guiaron hasta el animal misterioso que buscábamos sin poder llegar a ver: el pito real (Picus viridis), hasta que finalmente, a una hora ya tardía del día y con una visibilidad nefasta, conseguimos ver la silueta de un individuo de esta especie recortada sobre la superficie de un árbol gracias a los últimos rayos de sol. 

Pito real hembra
Los días posteriores escuchábamos y visualizábamos a estos animales, pero estos avistamientos iban acompañados de una gran frustración dado que nunca conseguíamos fotografiarlos. La búsqueda de esta ave y la posibilidad de fotografiarla se convirtió en una obsesión. El hecho de que no sea un especie difícil de ver, una vez sabes dónde mirar, no hacía sino que aumentar nuestra frustración. Únicamente conseguíamos fotos lejanas o movidas, hasta que una día, y por casualidad, conseguí el tan ansiado trofeo. Acababa de levantarme y mirando por la ventana mientras me estiraba perezosamente, localicé a una hembra de pito real encaramada a un plátano a escasos 10 metros de ésta. En ese momento corrí desesperadamente hacia mi cámara y pude realizar la ansiadísima fotografía (izquierda). Con el paso de los días pude fotografiar a un macho, y posteriormente los contactos se volvieron numerosos, hasta el punto de provocar diversas frases del estilo: “¿otro?”, “¿otra vez?”, a la vez de una sonrisa en la cara.

Por eso, en homenaje a este pájaro que nos hizo despertar la curiosidad por el mundo de la ornitología, hemos puesto su nombre a nuestro blog, y de este modo mantener viva la experiencia del descubrimiento, persecución (en ocasiones obsesiva) y aprendizaje, para que nos acompañe a lo largo de nuestro viaje por el mundo de las aves.