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lunes, 17 de octubre de 2016

La lengua del Pito Real

Las piciformes son un orden de aves que incluye 339 especies, divididas en siete familias, en las que se incluyen los pícidos, conocidos como pájaros carpinteros, pitos, picos, picamaderos, picatroncos, picapinos, chupasavias y torcecuellos 

Dicha familia, incluye 218 especies, de las cuales sólo siete están presentes en la Península Ibérica: torcecuello, pito real, picamaderos negro, pico picapinos, pico mediano, pico menor y pico dorsiblanco.

Pito real ibérico - Picot verd (Picus sharpei, anteriormente Picus viridis)

Estas aves se alimentan de insectos, gusanos y larvas que pueden encontrar durante todo el año, capturándolos bajo la corteza o perforando el interior de los árboles o de los troncos caídos. Los invertebrados que constituyen la mayor parte de su dieta son termitas, larvas de hormiga y larvas de escarabajos, y para ello cuentan con una gran herramienta: su lengua. Y para conocerla, vamos a centrarnos en la especie que da nombre al presente blog: el Pito Real.

Muchos son los que han visto un Pito Real en acción, subiendo por los troncos de los árboles en busca de insectos que comer y haciendo sonar su estridente reclamo, pero pocos son los que son conocedores de su extraordinaria e inusual lengua, y aun menos son los que han podido verla en acción.

Pito real haciendo uso de su lengua

El Pito Real tiene una lengua extremadamente larga que le permite extraer insectos de los huecos de los troncos de árboles, así como de los hormigueros del suelo, y es que este pájaro es una de las especies de carpinteros consideradas arbóreas y terrestres. Para hacernos una idea, si nuestra lengua siguiera las mismas proporciones, mediría medio metro!


En el siguiente vídeo podéis ver su lengua en movimiento:


Pero la longitud no es lo más asombroso de su lengua, sino el hecho de que da toda una vuelta al cráneo, comenzando por los orificios nasales (sobre el pico), pasando sobre los ojos, rodeando el cerebro y bajando hasta la boca, por donde sale.

Representación gráfica de la estructura de la lengua en un pájaro carpintero


Además de esta extraña acrobacia, la lengua se bifurca a partir de la garganta, tomando forma de Y, pero en sentido inverso que las serpientes. Esto le permite rodear los huesos de la columna vertebral.

Aquí tenéis un vídeo en el que se muestra dicho mecanismo con un cadáver de una especie de pito americano. ¡Ojo! Puede no ser apto para los más sensibles.


Otra cosa a destacar es que el Pito Real no ve las cosas ubicadas directamente en frente de su pico. Para encontrar los insectos, se ayuda de su fino sentido del olfato, característico de toda la familia de los pícidos, además de su lengua, la cual es pegajosa y con pequeñas púas que miran hacia atrás, con las cuales agarran la presa y la arrastran hasta el interior de su pico.


Detalle de la punta de la lengua en un pájaro carpintero

Espero, pues, que esta entrada haya sido de vuestro interés, y sobretodo, que os sirva para conocer mejor a nuestras aves y lo increíbles que pueden llegar a ser.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El origen de "Pito real"


Desde siempre las aves han sido de mi agrado, incluso uno de mis grupos faunísticos preferidos, pero debido a que me he criado en una gran ciudad, tardé bastante en empezar a estar en contacto real con ellas. 

Durante mis estudios como biólogo fui familiarizándome con éstos y otros animales, casi siempre desde un punto de vista teórico. En salidas de campo y cursos especializados fui aumentando mis conocimientos, pero no fue hasta que realicé unas prácticas de máster cuando empecé a sentir verdadera fascinación por estos animales. Durante este periodo me mudé medio año a una pequeña ciudad de una zona con un gran porcentaje de suelo forestal y diversidad de hábitats, y una alta riqueza faunística y florística. En compañía de Pancho, redescubrí la naturaleza en general y a las aves en particular. Las especies ya no eran un nombre en un libro, eran animales que saltaban, corrían, volaban y trinaban. Ir al campo diariamente era un placer para los sentidos, en que cada movimiento furtivo o sonido de un animal escondiéndose, provocaban altos en el camino que podían durar una hora, en los que nos escondíamos y sacábamos nuestras cámaras o iniciábamos una persecución campo a través con tal de poder capturar una imagen del animal en cuestión. Estos episodios también provocaban un proceso de búsqueda de información exhaustiva una vez llegábamos a casa, haciendo que prácticamente la totalidad de nuestro tiempo libre volara.

De hecho, la anécdota que da nombre a éste nuestro blog, tiene que ver, obviamente, con el avistamiento de un pito real. Durante días (e incluso años en el caso de Pancho) escuchábamos el característico reclamo de esta especie a lo lejos, además del sonido de la percusión en los troncos de árboles próximos por parte de estos animales, en su búsqueda constante de alimento y refugio. Todas estas pistas nos guiaron hasta el animal misterioso que buscábamos sin poder llegar a ver: el pito real (Picus viridis), hasta que finalmente, a una hora ya tardía del día y con una visibilidad nefasta, conseguimos ver la silueta de un individuo de esta especie recortada sobre la superficie de un árbol gracias a los últimos rayos de sol. 

Pito real hembra
Los días posteriores escuchábamos y visualizábamos a estos animales, pero estos avistamientos iban acompañados de una gran frustración dado que nunca conseguíamos fotografiarlos. La búsqueda de esta ave y la posibilidad de fotografiarla se convirtió en una obsesión. El hecho de que no sea un especie difícil de ver, una vez sabes dónde mirar, no hacía sino que aumentar nuestra frustración. Únicamente conseguíamos fotos lejanas o movidas, hasta que una día, y por casualidad, conseguí el tan ansiado trofeo. Acababa de levantarme y mirando por la ventana mientras me estiraba perezosamente, localicé a una hembra de pito real encaramada a un plátano a escasos 10 metros de ésta. En ese momento corrí desesperadamente hacia mi cámara y pude realizar la ansiadísima fotografía (izquierda). Con el paso de los días pude fotografiar a un macho, y posteriormente los contactos se volvieron numerosos, hasta el punto de provocar diversas frases del estilo: “¿otro?”, “¿otra vez?”, a la vez de una sonrisa en la cara.

Por eso, en homenaje a este pájaro que nos hizo despertar la curiosidad por el mundo de la ornitología, hemos puesto su nombre a nuestro blog, y de este modo mantener viva la experiencia del descubrimiento, persecución (en ocasiones obsesiva) y aprendizaje, para que nos acompañe a lo largo de nuestro viaje por el mundo de las aves.