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sábado, 13 de mayo de 2017

Aves y...¿Volcanes?

¿Qué relación puede existir entre las aves y volcanes? Si alguno ha pensado en el Ave Fénix resurgiendo de sus cenizas, está muy equivocado. Aquí voy a hablaros de casos muy interesantes, en los que los volcanes afectan, de una manera u otra, a algunas aves.



Empezaremos con un ave muy rara. La Talégala polinésica (Megapodius pritchardii) es una especie de ave endémica de las selvas de la isla Niuafo'ou (norte de Tonga), que se encuentra en peligro de extinción.


Esta ave no podría sobrevivir sin los volcanes, ya que incuba sus huevos en el suelo calentado por el calor de los volcanes. Se piensa que algunos dinosaurios podrían haber hecho lo mismo, ya que se han encontrado huevos fosilizados en zonas que, hace millones de años, eran calentadas por la actividad volcánica.

Talégala polinésica (Megapodius pritchardii)

Seguiremos ahora con la Barnacla de Hawái (Branta sandvicensis), una especie endémica de las islas Hawái, que además es la oca más rara del mundo, ya que la caza y los depredadores introducidos, como  ratas, cerdos y gatos, redujeron la población a 30 aves en 1952, aunque, por suerte, ahora ha sido reintroducida con éxito gracias a la cría en cautiverio (aunque con ciertos problemas de endogamia).

Para poder vivir en los terrenos volcánicos que caracterizan a esas islas, sus patas están más acolchadas que cualquier otra especie de oca y cuenta con una membrana interdigital reducida, de este modo, puede desplazarse mejor por los terrenos accidentados de las llanuras volcánicas, y alejarse de zonas con más densidad de otras especies animales.

Barnacla de Hawái (Branta sandvicensis)

Y para acabar, hablaremos de los flamencos del Lago Natron, en Tanzania. Al borde del lago se sitúa el volcán Ol Doinyo Lengai, y debido a los depósitos de lava y cenizas, el lago se encuentra en un estado de salinidad en el que muy pocos organismos vivos pueden desarrollarse. Uno de estos organismos es la espirulina, un alga con pigmentos rojizos que provoca que las incrustaciones de sal se vean de dicho color cuando se observa el lago desde el aire.


Lago Natron en Tanzania, junto a la frontera de Kenya.

Esta alga es la principal fuente de alimentación para los 2,5 millones de  Flamencos enanos (Phoeniconaias minor) que allí residen entre los meses de agosto y octubre, dándoles la coloración rosácea que los caracteriza, permitiendo además, que el 75% de los pollos de flamenco enano del mundo, nazcan y se desarrollen en dicho paraje.

Flamencos enanos (Phoeniconaias minor)

Y llegados a este punto, me despido. ¡La de cosas interesantes que habéis aprendido hoy!

lunes, 19 de diciembre de 2016

¿Por qué en la época victoriana felicitaban la Navidad con pájaros muertos?

La época victoriana de la historia del Reino Unido abarca la mayor parte del siglo XIX, coincidiendo con el inicio de la tradición de enviar tarjetas de felicitaciones de Navidad, cuando un hombre llamado Sir Henry Cole pidió a John Calcott Horsely, diseñar una tarjeta que pudiera enviar a sus amigos para felicitar las fiestas.

Desde entonces, el uso de animales en esas tarjetas se convirtió en un tema recurrente, pero a partir de la década de los 80 se empezó a popularizar el uso de pájaros muertos en las felicitaciones.

"Wishing you all the pleasures of the season",
 nos dice éste macho de camachuelo.

El significado simbólico de estos pequeños animales muertos se perdió con el paso del tiempo, y son diversas las teorías que se barajan.

Matar a un chochín o a un petirrojo era una vez un ritual de la buena suerte realizado a finales de diciembre (concretamente el día 26) en lo que se conoce como el "Wren Day" y durante finales del siglo XIX, las tarjetas que ofrecían los cuerpos de estas aves fueron enviadas para ofrecer buena suerte en el Año Nuevo.

"May yours be a Joyful Christmas".
Sólo espero que no sea como la del petirrojo.


"A Merry Christmas and a Happy New Year".
Viendo cómo han acabado sus dos compañeros, yo no bebería de eso.

Otra posibilidad, es que los pájaros muertos, presuntamente por el frío, sirvieran para despertar algún tipo de sentimiento y recordar a los menos afortunados que morían congelados deambulando por las calles durante las fiestas navideñas.

"A Loving Christmas Greeting"...superloving!!!

El uso repetitivo de petirrojos y chochines, también es relacionado con la tradición de que el petirrojo se veía como símbolo del año nuevo, mientras que el chochín representaba el año que terminaba.

Yo creo que también hay una opción que parece ser que nadie contempla, y es que se tratase del simple humor rarito de los británicos, y que se lo pasasen bien enviando felicitaciones de Navidad rocambolescas.

"With kind regards and best wishes"
Espero que los "wishes" no sean acabar como el herrerillo.


martes, 25 de octubre de 2016

Sobre la irrupción del Mosquitero bilistado (Phylloscopus inornatus)

Desde finales de septiembre, en Cataluña, se esta viendo una cantidad de Mosquiteros bilistados (mosquiters de doble ratlla, en catalán) sin precedentes. En el año 2014, se observaron hasta 145 individuos en todo el territorio español, desde principios de octubre, hasta mediados de diciembre, cifra que, sin duda, se verá superada en el presente año.

Observaciones de Phylloscopus inornatus  registradas en ornitho.cat entre el 26 de septiembe y 24 de octubre de 2016

El mosquitero bilistado (Phylloscopus inornatus) cría en diferentes tipos de bosques boreales y de montaña, con preferencia por árboles caducifolios. Durante la época de reproducción,se encuentra principalmente en Siberia, llegando por el sur hasta Mongolia y el norte de China, pero también existe una pequeña población en el extremo noreste de la Rusia europea. Inverna en el sureste de Asia, desde Nepal y el sur de China hasta la Península Malaya, por lo que se considera accidental en Europa.

Distribución de P. inornatus

En Noruega, la primera observación se produjo en 1937, y la segunda en 1950. Hasta 1970, sólo se habían producido 11 observaciones, y 5 años después dejó de considerarse una rareza nacional, y al llegar 1990 ya se habían producido 317 observaciones.

En Francia la especie también dejó de considerarse como rareza en 2006, para cuando ya se habían registrado 913 citas pertenecientes a 1005 ejemplares, con una media anual de 39-40 aves desde 1980, y un record de 130 en 2005. Como en la Península, la inmensa mayoría de las citas se produjeron en otoño, entre los meses de septiembre y noviembre. No obstante, la localización geográfica de estas citas, a diferencia de las de España, se concentra en las costas del norte y noroeste de Francia.

En el caso de Gran Bretaña, habían muy pocos registros antes de 1958, pero entre este año y 1985, se observaron 2648 P. inornatus, y un total de 9093 hasta el año 2003, año en el cual se produjo un récord con 853 individuos observados.


En España es una migradora irregular, considerada rareza estatal hasta enero de 2016, momento a partil del cual las citas son homologadas por comités regionales (gracias a Marcel Gil por la corrección). Como en los casos anteriores, el número detectado en los últimos años es cada vez mayor. Esta situación también se nota en el número de individuos anillados.

Phylloscopus inornatus anillado el pasado 21 de octubre en el Garraf

A continuación se muestra un gráfico de la cantidad de mosquiteros bilistados anillados en Cataluña los últimos años, y en segundo lugar, algunas fotos de individuos anillados este otoño, que demuestra que el número de capturas ha crecido (desconozco cuantos se habrán anillado en total. Las fotos son sacadas del portal www.ornitho.cat y twitter)

Cantidad de individuos anillados anualmente en Cataluña

Algunos de los individuos anillados este otoño (2016) en Cataluña

Así pues, parece que este elevado número de mosquiteros bilistados en Europa no puede deberse a movimientos accidentales, de carácter errático o por desvíos debidos a condiciones meteorológicas adversas. Una explicación lógica sería la teoría de la migración invertida que contempla una rotación de unos 180° respecto a la ruta migratoria normal, de modo que algunos individuos que migran en dirección sureste, lo harían en dirección suroeste. Además, este cambio en el comportamiento migratorio se heredaría, permitiendo de este modo incrementar el área de distribución de la especie durante el periodo de invernada, hacia zonas aún desconocidas de Europa y/o África.

Si lo comprobamos de forma un poco chapucera mediante google maps, se observa que esta teoría es realmente posible.  Vemos como de este modo, el mosquitero pasaría por Noruega, Reino Unido, las costas del noroeste de Francia, y luego por la zona oriental de España, para acabar invernando en África.

Comparación de r posibl uta en migración normal, con posible ruta en migración invertida.

Aún así,  hay autores que sugieren que el incremento en el número de registros en Europa Occidental para especies como el mosquitero bilistado se debe, exclusivamente, a un incremento en la densidad de observadores, que detectaría así parte de una dispersión que se daría a mayor escala y en un ámbito geográfico mucho más amplio de lo que se creía inicialmente.  Personalmente, discrepo con esta opinión, puesto que el número de P. inornatus, tanto observados como anillados, está incrementando en toda Europa en una proporción mucho mayor al de observadores y anilladores activos.

Otras explicaciones y/o motivos que se tienen en cuenta son las siguientes:
  • Una posible migración exploratoria, en la que individuos que han cruzado Europa, se dirigiría más tarde a sus zonas originales de invernada, motivo por el cual el paso de estos mosquiteros en primavera es prácticamente nulo.
  • El aumento de la población en el oeste de los Urales, dónde se consideraba especie rara en la década de los 50, pasando a ser una especie considerada localmente abundante en la década de los 90, con más de 45.000 parejas.
  • Una dispersión aleatoria de juveniles, cuya intensidad puede variar dependiendo de las condiciones meteorológicas. La presencia de un sistema de alta presión sobre Siberia combinada con una actividad de baja presión en el noroeste de Europa puede causar una alta afluencia de estas aves.
  • El calentamiento global.
¿Qué opinión tenéis vosotros al respecto?

lunes, 17 de octubre de 2016

La lengua del Pito Real

Las piciformes son un orden de aves que incluye 339 especies, divididas en siete familias, en las que se incluyen los pícidos, conocidos como pájaros carpinteros, pitos, picos, picamaderos, picatroncos, picapinos, chupasavias y torcecuellos 

Dicha familia, incluye 218 especies, de las cuales sólo siete están presentes en la Península Ibérica: torcecuello, pito real, picamaderos negro, pico picapinos, pico mediano, pico menor y pico dorsiblanco.

Pito real ibérico - Picot verd (Picus sharpei, anteriormente Picus viridis)

Estas aves se alimentan de insectos, gusanos y larvas que pueden encontrar durante todo el año, capturándolos bajo la corteza o perforando el interior de los árboles o de los troncos caídos. Los invertebrados que constituyen la mayor parte de su dieta son termitas, larvas de hormiga y larvas de escarabajos, y para ello cuentan con una gran herramienta: su lengua. Y para conocerla, vamos a centrarnos en la especie que da nombre al presente blog: el Pito Real.

Muchos son los que han visto un Pito Real en acción, subiendo por los troncos de los árboles en busca de insectos que comer y haciendo sonar su estridente reclamo, pero pocos son los que son conocedores de su extraordinaria e inusual lengua, y aun menos son los que han podido verla en acción.

Pito real haciendo uso de su lengua

El Pito Real tiene una lengua extremadamente larga que le permite extraer insectos de los huecos de los troncos de árboles, así como de los hormigueros del suelo, y es que este pájaro es una de las especies de carpinteros consideradas arbóreas y terrestres. Para hacernos una idea, si nuestra lengua siguiera las mismas proporciones, mediría medio metro!


En el siguiente vídeo podéis ver su lengua en movimiento:


Pero la longitud no es lo más asombroso de su lengua, sino el hecho de que da toda una vuelta al cráneo, comenzando por los orificios nasales (sobre el pico), pasando sobre los ojos, rodeando el cerebro y bajando hasta la boca, por donde sale.

Representación gráfica de la estructura de la lengua en un pájaro carpintero


Además de esta extraña acrobacia, la lengua se bifurca a partir de la garganta, tomando forma de Y, pero en sentido inverso que las serpientes. Esto le permite rodear los huesos de la columna vertebral.

Aquí tenéis un vídeo en el que se muestra dicho mecanismo con un cadáver de una especie de pito americano. ¡Ojo! Puede no ser apto para los más sensibles.


Otra cosa a destacar es que el Pito Real no ve las cosas ubicadas directamente en frente de su pico. Para encontrar los insectos, se ayuda de su fino sentido del olfato, característico de toda la familia de los pícidos, además de su lengua, la cual es pegajosa y con pequeñas púas que miran hacia atrás, con las cuales agarran la presa y la arrastran hasta el interior de su pico.


Detalle de la punta de la lengua en un pájaro carpintero

Espero, pues, que esta entrada haya sido de vuestro interés, y sobretodo, que os sirva para conocer mejor a nuestras aves y lo increíbles que pueden llegar a ser.

miércoles, 13 de julio de 2016

Verano: tiempo de plumas

Ya es julio, y muchas de las especies ya se han reproducido. Después de la reproducción, la mayoría de pájaros, tanto los que se quedan como los que migran a su territorio de invernada, y tanto jóvenes como adultos, mudan sus plumas, ya sea de forma completa o parcial. Por lo tanto, entre los meses de julio y octubre, es el momento más propicio para encontrar plumas que se han perdido de forma natural.



Os habéis fijado alguna vez en algún pájaro que al volar parece que le falte alguna pluma de forma simétrica en ambos lados? Eso es que está llevando a cabo la muda, y ahora empieza la mejor época para encontrar esas plumas de las que se desprenden, antes de que las bacterias del suelo empiecen a descomponerlas y degradarlas.

¿Y para que quiero yo plumas? Pues para ser un megafriki, tal cual. En el momento que coleccionas plumas de aves, empiezas a diferenciar los diferentes tipos de plumas, te fijas en detalles que antes desconocías, aprendes las tonalidades de machos, hembras, jóvenes, etc...pero lo mejor es ponerte a investigar para tratar de averiguar de que ave se trata es pluma, y de que parte del cuerpo proviene. Todo ello, acaba ayudándote a conocer mejor las aves, su distribución y a identificarlas más fácilmente, es decir, te ayuda a subir tu nivel de frikismo pajarero y a llenar tu casa de plumas, para descontento de los que comparten hogar contigo. Además, ahora, con el calor que hace, cuando ya es media mañana y la actividad de los pájaros ha caído en picado, tenemos una nueva forma de distraernos rebuscando plumas, como si de setas se tratase.

Ir a buscar plumas no es fácil, pero hay algunos sitios en los que es relativamente más fácil encontrar plumas:

  • Ciudades, al pie de las paredes dónde sabemos que ha nidificado alguna especie, en parques, al pié de grandes árboles que puedan ser usados como dormideros...
  • Playas, dónde las olas aporta gran cantidad de plumas.
  • Márgenes, especialmente los que están expuestos al viento, dónde las plumas de las praderas quedan atrapadas en la vegetación que los limita.
  • Núcleos zoológicos, por ejemplo, en el zoo de Barcelona hay la mayor colonia urbana de Garzas reales de Europa. Allí sería muy fácil conseguir plumas de estas aves, lástima que la entrada valga 20€ (creo), a parte de otros aspectos morales que podríamos valorar.
  • Matorrales y vallas, que retienen las plumas entre sus pinchos.


Yo soy un principiante en esto de coleccionar plumas...pero hay cada uno, que podría montar un museo en su casa. Lo malo, es que ahora tendremos que compartir territorio con aquellos que se vician al Pokemon Go (os habéis enterado, no?). Yo a lo mejor me pongo a buscar plumas y Pokémon al mismo tiempo.


Y recordad, cuando encontréis una pluma y la guardéis, anotad información que nos pueda ser de utilidad, como fecha, lugar, hábitat, longitud...todo ello nos ayudará a identificar la especie de forma posterior.


jueves, 7 de julio de 2016

Aventuras ornitológicas en el hospital.

Muchos sabéis que llevo varios días ingresado, ya casi dos semanas. Por suerte, mi habitación se encuentra en un 14º piso con unas buenas vistas, que me han permitido distraerme más de lo esperado, tal y como os explicaré a continuación.


Primero de todo...¿Cuál es la típica frase que te dicen los familiares cuando te ingresan en el hospital? Efectivamente..."si necesitas algo, dímelo"...así que sin dudarlo dije: "¡Traedme mis prismáticos!" (también pedí el telescopio con el trípode, pero eso me lo denegaron, y como no pedí la cámara, la entrada de hoy será muy descriptiva con pocas fotos, pero seguro que os parecerá interesante).

Así pues, de vez en cuando miraba por la ventana con mis prismáticos, con pocas expectativas de ver algo interesante, más allá de palomas, gaviotas, cotorras y urracas. Sin embargo, he podido observar un número de especies considerables, teniendo en cuenta mi ubicación, de las cuales destacaría sin duda al halcón peregrino. Aquí os dejo con la lista de especies vistas:

  1. Aratinga Mitrada
  2. Avión Común
  3. Carbonero Común
  4. Cernícalo Vulgar
  5. Cotorra Argentina
  6. Cotorra de Kramer
  7. Curruca Cabecinegra
  8. Estornino pinto
  9. Garcilla Bueyera
  10. Garza Real
  11. Gaviota Patiamarilla
  12. Golondrina Común
  13. Gorrión Común
  14. Halcón Peregrino
  15. Herrerillo Común
  16. Lavandera Blanca
  17. Mirlo
  18. Paloma Bravía
  19. Paloma Torcaz
  20. Petirrojo
  21. Tórtola Turca
  22. Urraca
  23. Vencejo Común
  24. Vencejo Real
  25. Verdecillo

Pero más allá del número de especies, lo interesante son algunos comportamientos que he observado, los cuales os detallaré a continuación.


Urracas cazadoras

Las urracas abundan, y las veo a diario. A veces en grupos de 4 o 5. Bien es sabido que se alimentan de insectos, larvas, grano, frutos, semillas, huevos y aves jóvenes, otros pequeños animales y carroña; ranas, caracoles y desperdicios urbanos...vamos, que comen de todo. Si bien he visto alguna vez a Urracas capturando pollos de pocos días en nidos ajenos, me sorprendió ver como una urraca perseguía al vuelo, cual gavilán, a un paseriforme que no pude identificar, por encima de los edificios. Era impresionante ver como el pequeño pájaro hacia quiebros para cambiar su dirección por completo, y la Urraca hacía lo mismo sin intención de dejar escapar a su presa. Muy cerca andaba siempre del pajarillo, pero finalmente desaparecieron calle arriba, por lo que no pude ver como terminó la persecución.

Pero eso no fue tan sorprendente como lo que vi en los siguientes días de forma regular. A los pies del hospital, hay un jardín dónde a diario hay palomas y cotorras argentinas picoteando. Pues bien, día sí,  día también, hay un par de urracas que se colocan sobre los coches aparcados o las farolas contiguas al jardín, y de repente, se lanzan contra las palomas y cotorras, haciendo que salgan todas pitando. Vale que cacen pequeños paseriformes, pero cotorras y palomas? Al principio pensé que se centraban en las palomas, puesto que las cotorras tienen un pico muy robusto y fuerte, que si te pilla seguro que duele...pero estaba equivocado, van exclusivamente a por las cotorras!! De hecho, una vez uno de estos córvidos logró atrapar a una cotorra por la cola, pero finalmente logró escapar. No sé si realmente lo hacen para cazarlas, o simplemente es por diversión, aunque la impresión que da es que van a por todas a atrapar un pájaro.


Gaviotas patiamarillas con complejo de vencejo

Vencejos comunes y reales pueden verse prácticamente durante todo el día desde la ventana. Incluso algunas veces, los reales pasan rozando el ventanal, y es espectacular poder ver su barriga blanca a gran velocidad a escasos centímetros de mi cara. Pues bien, un día, de repente, apareció una nube inmensa de insectos (pero enorme, eh?). En escasos segundos, cientos de vencejos comunes y reales estaban poniéndose las botas, convirtiendo el cielo en una nube negra en movimiento, algo espectacular. 

De repente, pero, llegó una gaviota, que se coló en medio de los vencejos para zamparse también a los bichos voladores mientras hacía maniobras poco ortodoxas para atrapar a los insectos con su pico. Tras ella llegó otra gaviota, y otra, y otra... y al final podías ver como desde diferentes puntos lejanos de la ciudad iban llegando gaviotas patiamarillas, que acabaron desplazando a los vencejos, Lo que era una nube negra, se convirtió en una nube blanca de decenas de gaviotas atrapando insectos al vuelo a gran altura. Durante pocos minutos, fue algo impresionante de ver. Tanto por la nube de insectos, como por la aparición espontánea de vencejos y gaviotas cuando parecía que allí no había ni un sólo pájaro. Os imagináis la de bichos que tendríamos si no existieran los pájaros? Cada vencejo come hasta 1000 moscas y mosquitos al día!! Sin embargo las personas se empeñan en tapar los agujeros de las fachadas para que no puedan nidificar, puesto que les "molestan"...eso sí, luego se intoxican a sí mismas con el insecticida porque tienen bichos en su casa...es todo tan estúpido...


La Gaviota con anilla y su estrategia de caza.

Como habéis visto, varias son las gaviotas que rondan por aquí. Sin embargo, hay una que se deja ver casi a diario. ¿Qué como la diferencio? Porque es una gaviota con plumaje adulto que lleva una anilla verde en el tarso izquierdo, que lamentablemente, me ha sido imposible leer. 

Esta gaviota, se deja ver por el mismo jardín que las urracas, con la intención de cazar a las palomas. Para ello, he observado que tiene dos estrategias diferentes.

La primera de ellas, consiste en planear sobre el jardín, y de repente baja a gran velocidad y se lanza contra las palomas planeando a ras de suelo.

La segunda, es mucho más divertida. Aterriza lejos de las palomas y se aproxima lentamente a ellas caminando sobre la hierba. Cuando está cerca de ellas, va caminando con disimulo, como haciendo ver que picotea del suelo...pero las palomas ya la tienen controlada y se alejan de ella caminando, mientras, ves que la gaviota sigue detrás de ellas, pero nunca de forma directa, sino que traza un círculo a su alrededor cada vez más cerrado...y cuando ha logrado acercarse lo suficiente...zas!! se lanza sobre ellas. 

Sólo una vez he visto que cazara una paloma usando la segunda estrategia, la cual estuvo comiéndose durante 9 minutos (sí...me puse a cronometrarlo...).

El día que me dejen salir a la calle, espero poder leer la anilla, si es que viene la patiamarilla.


El Halcón peregrino y la pareja de Cernícalos

Sin duda, estas aves son lo que más ilusión hace ver. De vez en cuando, una pareja de cernícalos (macho y hembra) se ponen a planear en frente de la ventana, y veo como vienen al hospital y parece que se posan en los pisos superiores, con lo que llegué a pensar que quizás estaban nidificando en el mismo edificio. Lamentablemente, pregunté que si podía ir a los pisos superiores (en total hay 3 pisos más por encima mío), pero se ve que lo que hay arriba son oficinas, por lo que no podía subir para intentar averiguarlo. Sin embargo, un día vi a uno de ellos con un animal en la boca. Del pico le salía una larga cola, pero por la lejanía, no pude averiguar si se trataba de algún reptil o roedor. Lo seguí, y vi como se posaba en un edificio para comerse su presa, por la cual cosa entiendo que  no tienen pollos, pero quien sabe.

En cuanto al peregrino, lo he visto planear un par de veces frente a la ventana, otra haciendo un picado tras un edificio, y otra vez más posarse en el balcón de un hotel cercano casi al anochecer. Pero sin duda, lo mejor fue un día que vino directo hacia mi habitación y en el último momento abrió las alas mientras frenaba y se posó justo en la ventana de encima.  Quizás si tuviese las cortinas cerradas, se hubiera posado en mi misma ventana...fue una lástima.

Lo curioso es que al día siguiente no abrí para nada las cortinas hasta las 11 de la mañana...y cual fue mi sorpresa al abrirlas? Pues que en mi ventana había plumas ensangrentadas que parecían de paloma, y justo en el medio del ventanal, dos plumones pequeños detrás de una pluma de la víctima que podían indicarme quien era el culpable (por cierto, justo ahora, mientras escribía estas líneas, ha vuelto el halcón peregrino a posarse en el piso de encima. Impresionante, lo he visto llegar directo hacia mí. Al posarse, ha sacado el culo y a dejado ir una mierda...).


Siguiendo con la historia, la ventana de la habitación se abre por los laterales y sólo unos 15 centímetros, y encima en el ángulo contrario al útil para poder alcanzar las plumas. Por ese motivo, tuve que hacer un apaño con cosas que tenía en la habitación para poder alcanzar las plumas que yo quería. Así que cogí una botella y unos folios enrollados con el extremo cortado en forma de escoba, y con ello logré arrastrar hacia mí las plumas que me interesaban.


Y aquí os muestro los dos plumones. Finalmente todas las plumas eran de tórtola europea (en Barcelona!) Así que en realidad lo que ocurrió es que el Halcón peregrino se jaló una tórtola europea, sin más complicaciones.




Y como no tengo cámara (más que la del móvil que es un gran truño), os dejo con un dibujo de algunas de las escenas que veo a través de la ventana. Y es que cualquier pasatiempo es bueno cuando estás 24 horas en una habitación.


Como veis, al menos tengo algo con que distraerme, y es que de los pájaros, puedes aprender cosas nuevas estés dónde estés.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Necrofilia homosexual en Avión zapador (Riparia riparia)

Hace más de un año se grabaron las siguientes imágenes de aviones zapadores en Japón:



En ellas se observa como varios individuos de avión zapador (oreneta de ribera), las cuales son especie estival (igual que aquí), copulan con un cadáver de la misma especie que yace en la carretera, posiblemente por haber sido atropellado. El pájaro muerto, fue posteriormente recogido para ser analizado y determinar el sexo. Así, se observó que era un macho, por lo que se trataba del segundo caso documentado de necrofília homosexual en aves, al haber documentado, antes, otro de la especie Anas platyrhynchos, es decir, ánade real, a pesar de que en este caso fue con un individuo en eclipse, cosa que podía ayudar a la confusión con una hembra.

Los autores del vídeo, pertenecientes a la Ornithological Society of Japan, publicaron un artículo dónde se analizaban las posibles causas de dicho comportamiento. A pesar de que en especies monomórficas, las cópulas entre machos se pueden dar como muestra de superioridad jerárquica, agresión o por simple confusión,   los ornitólogos japoneses justifican, principalmente, el comportamiento por los siguientes motivos:
  • Ausencia  de dimorfismo sexual en los aviones zapadores que no permite diferenciar machos de hembras.
  • La postura en la que se encontraba el cadáver era similar a la postura que adoptan las hembras de dicha especie, cuando aceptan ser copuladas por los machos, cosa que activa el instinto reproductor de estos.

En resumen. Nunca sabes las sorpresas que puede depararte la naturaleza.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Guía para elegir unos prismáticos y no morir en el intento

Acto seguido os presento una guía de lo que hay que saber para elegir unos prismáticos, escrita por el usuario Parus del foro de SEO (foro en el cual os remociendo registraros si os gusta estar al tanto de todo lo que pasa en el mundo pajaril e interactuar con otros birders) la cual será de gran utilidad para muchos, especialmente para aquellos que queremos comprarnos nuestros primeros prismáticos decentes, y dejar de lado aquellos que ya dan un poco de vergüenza sacar.

Una de las grandes ventajas que tiene la afición a observar aves para sus practicantes, es que se puede disfrutar en cualquier lugar y con muy pocos medios materiales. Se puede decir que para iniciarse en la observación de aves sólo son necesarias tres cosas imprescindibles: las ganas, los prismáticos y la guía de aves.

Si estás leyendo estas líneas en AvesForum (en este caso, en Pito Real) podemos presuponer el primer imprescindible; las ganas, y el último punto básico lo trataremos en otro tema. Así que aquí vamos a reflexionar sobre como elegir unos prismáticos sin cometer errores (o al menos no errores graves), teniendo una base para evaluar ante una amplia oferta cuales se adaptan mejor a lo que deseamos.

¿Qué son los prismáticos (o binoculares)?

Los prismáticos (también denominados binoculares) son "simples" instrumentos ópticos que permiten ampliar la imagen de aquello que se observa a través de ellos. Definiéndolos en plan bruto, vienen a ser como dos "telescopios" alineados para poder ver la imagen con los dos ojos. Esto tiene la gran ventaja de proporcionar una visión cómoda y sobre todo con "profundidad", es decir, nos ofrecen una visión esteoroscópica similar a la que vemos con nuestros ojos, lo que nos ayuda a apreciar las distancias y los volúmenes de aquello que observamos.

Los prismáticos constan de un conjunto de lentes y prismas por los que pasa la luz hasta salir por los oculares (donde "ponemos" los ojos al mirar con ellos). 

En la imagen de abajo mostramos el esquema interno de los dos tipos de prismáticos de uso habitual en ornitología y el recorrido de la luz desde que entra hasta que sale hacia nuestros ojos; a la izquierda unos basados los clásicos prismas de "porro", y a la derecha unos dotados con el más "moderno" sistema de prismas en techo, en este caso unos Leica, uno de los fabricantes especializados en productos de alta calidad.:




Como podemos observar, la luz (linea roja o verde) entra por las lentes frontales (objetivo) siendo obligada a atravesar unos prismas ópticos que "pliegan" su recorrido para dirigirse a las lentes del ocular (salida de la luz hacia nuestros ojos).

Todos los fabricantes marcan sus prismáticos con dos números, por ejemplo 8x32 o 10x50, donde el primer número son los aumentos del modelo en cuestión y el segundo el diámetro del objetivo (lente exterior por donde entra la luz) en milímetros. En el caso de unos prismáticos de 8x32, sabemos que tienen 8 aumentos y 32 mm de diámetro de objetivo. En el caso de los 10x50, tenemos 10 aumentos y 50 mm de diámetro de objetivo. A más aumentos obviamente veremos las cosas "más grandes", y a más diámetro de objetivo más luz entrará a los prismáticos y por tanto ofrecerán una visión más luminosa.


¿Qué aumentos elegir?

Ahora que ya conocemos cómo saber rápidamente los aumentos que tiene tal o cuál modelo, no debemos caer en el error de dejarnos llevar por la máxima de cuantos más aumentos mejor. Para la observación de aves el rango de aumentos más empleado va de 8 a 10, aunque los prismáticos de 7 y de 12 son empleados en ciertas circunstancias por un pequeño número de aficionados en usos específicos. 

La explicación de porqué limitarse a prismáticos de entre 8 y 10 aumentos existiendo modelos que alcanzan los 15 o 20 aumentos, se encuentra en dos razones:

Cuanto mayor sea el aumento menor será la luminosidad de los prismáticos a igual diámetro de objetivo. Es decir; unos prismáticos de 12x40 son menos luminosos que unos de 10x40 y estos a su vez también son menos luminosos que unos 8x40 (ver "pupila de salida" más abajo).

A partir de ciertos aumentos, el campo visual (ver más abajo) es muy reducido y la imagen que obtenemos "tiembla" ante nosotros impidiendo una visión clara y nítida de las cosas. Este último aspecto es determinante, al aumentar mucho la imagen también aumentamos los efectos producidos por el temblor de nuestro pulso, por ello prismáticos con excesivos aumentos deben usarse acoplados a un trípode, por lo que son "lentos" de usar y engorrosos de transportar.

Normalmente los aficionados encuentran el mejor compromiso entre aumentos, luminosidad y estabilidad de imagen, empleando prismáticos de 8 a 10 aumentos.

La diferencia entre usar 8 o 10 aumentos no es muy grande, 8 aumentos pueden ir mejor para observaciones en bosque, donde solemos ver las aves a distancias relativamente cortas (y 7 aumentos puede ser lo ideal para observar cetáceos o aves marinas desde un barco), mientras que 10 aumentos pueden resultar más adecuados para observar aves en medios abiertos a distancias mayores, como ocurre habitualmente cuando vamos a contemplar aves esteparias, rapaces o acuáticas.
En cualquier caso hay que barajar más factores antes de elegir el aumento adecuado, pues con el se relacionan dos muy importantes: la luminosidad (pupila de salida) y el campo visual.

Nota importante: Olvidad los prismáticos de aumentos variables (zoom), ni los contempléis, sencillamente suelen ser de malos a malísimos (con alguna excepción de muy alto precio que monta oculares de dos posiciones, por ejemplo de 8 y 12 aumentos, pero no un zoom).


Luminosidad

Ya hemos visto que la luminosidad (aspecto importante en condiciones de luz escasa) viene expresada en primer término por el diámetro en milímetros del objetivo. Cuanto mayor sea este más luminosos serán los prismáticos frente a otros de similares características. Ahora bien, en el mercado encontramos modelos con 20 mm de diámetro, otros con 30, 32, 40, 42, 50, 56,... Entonces, ¿Cúal elegir?. Pues como ocurría con los aumentos, donde lo habitual es optar por 8 o 10 aumentos, con la luminosidad lo "normal" es elegir prismáticos de 30 a 42 (o 43) milímetros. ¿Porqué no suelen usarse diámetros mayores o menores? Porque si el objetivo es muy pequeño entra poca luz y la imagen no es suficientemente luminosa, y si es mayor los prismáticos se vuelven muy grandes, pesados y también más caros (llevan prismas más grandes y más cantidad de vidrio óptico).


Pupila de salida

Como ya hemos visto, la luminosidad no sólo depende del diámetro del objetivo, también se ve afectada por los aumentos. Entonces, cuando comparamos prismáticos con diferentes aumentos y objetivos, ¿Cómo nos hacemos una idea de la luminosidad relativa de cada uno de ellos? Es fácil, dividiendo el tamaño del objetivo entre el número de aumentos. La cifra que obtenemos se denomina "pupila de salida" y cuanto mayor sea esa cifra, mayor luminosidad debemos esperar de esos prismáticos. 

Por ejemplo, estamos ante cuatro prismáticos de 8x32, de 10x30, de 10x40 y de 8x56, la pupila de cada uno de ellos será:

32/8= 4
30/10= 3
40/10= 4
56/8= 7

Tras este cálculo de las pupilas de salida de cada uno de ellos, vemos que la cifra más baja la obtiene el modelo de 10x30, que da un resultado de 3, siendo por tanto esperable que sea el prismático menos luminoso de los 4 evaluados. Los prismáticos de 8x32 y 10x40 tienen la misma pupila de salida: 4, por tanto tendrán una luminosidad similar. El ganador en este aspecto es sin duda el modelo de 8x56, con una pupila de salida de 7, siendo por tanto el más luminoso (y voluminoso) de los 4 modelos. 

Los prismáticos de 8x56 son muy apreciados por este motivo por algunos cazadores que cazan al rececho antes del amanecer, pero también por naturalistas que realizan frecuentes esperas a mamíferos en horas de muy poca luz, antes del amanecer o hacia el ocaso del día. Sin embargo su volumen y peso, suele considerarse excesivo para su uso en observación de aves, aunque tiene sus usuarios.

Una referencia útil, es limitarse a comprar prismáticos cuya pupila de salida sea cercana a 4. Por ello se suelen usar prismáticos de 8x32 (pupila de 4) y no tanto de 10x32 (pupila de 3,2). Normalmente si queremos 10 aumentos, debemos buscar objetivos en torno a 40 mm (10x40, 10x42, 10x43) que muestran un buen compromiso entre luminosidad y volumen/peso.

Nota: La luminosidad también depende de la calidad del vidrio empleado y de los prismas y sus recubrimientos (eficacia en la transmisión de la luz sin pérdidas por reflexión)


Campo visual

Este factor suele ser el gran olvidado a la hora de elegir unos prismáticos, incluso entre aficionados avanzados. ¿Que es el campo visual? Es el ángulo de visión a través de los prismáticos. Si este ángulo es muy pequeño, nos costará mucho encontrar a través de los prismáticos ese pajarito que está frente a nosotros, o cubriremos un área muy pequeña cuando prospectemos una ladera en busca de un lince que suponemos puede merodear en cualquier momento en ella.

El problema aquí radica en que cada fabricante ofrece este valor de diferentes formas (algunos modelos de gama baja ni siquiera lo señalan). Una forma es expresar el campo visual en grados, así se puede indicar un campo visual de 6.6º o de 8.5º (el máximo teórico de campo visual serían 360º, cifra a la que obviamente jamás se aproxima unos prismáticos, que no llegan ni a los 10º). Otra forma muy utilizada es ofrecer, en metros, el campo visual a 1000 metros; ¿Que significa esto? Pues que si miramos una línea de horizonte situada a 1000 metros de nosotros, la colocamos en el centro de la imagen de nuestros prismáticos, de esa línea seremos capaces de ver 90 metros, 110 metros, o la cifra que nos indique el fabricante.

En general los mayores campos visuales los alcanzan los prismáticos de 8x30 u 8x32, aunque este es un factor que difiere mucho entre un modelo y otro ya que podemos tener prismáticos de 8x32 con un espléndido campo visual y otros con uno muy pero que muy estrecho. Así que para comparar deberemos rebuscar entre las especificaciones técnicas de cada uno de ellos.

En la siguiente imagen extraída del catálogo del fabricante óptico Swarovski, que es una de las marcas de referencia del sector, podemos comparar el campo visual expresado en metros a 1000 metros y en grados (es de agradecer que den las dos medidas) dentro de la misma gama de prismáticos:



¿Hay algo más a tener en cuenta para elegir adecuadamente?

La respuesta a la pregunta que encabeza este apartado es: desgraciadamente sí.

Usuarios de gafas. 

Una cosa a tener muy presente es que para los que usamos gafas y miramos a través de los prismáticos con ellas puestas, no todos los prismáticos resultan igual de cómodos. Por regla general los oculares de todos los prismáticos llevan unas extensiones de goma ("copas") que sirven para que al apoyar los prismáticos contra nuestros ojos (sin apretar... :D ) no entren luces laterales que molesten y además faciliten el posicionamiento de los prismáticos a una distancia adecuada de nuestros ojos (sí, nuestras córneas deben estar a una distancia determinada de los oculares para ver cómodamente, y esta distancia varía de unos modelos a otros). 

El problema para los que usamos gafas, es que estas "copas" de goma alejan en exceso el ocular de nuestros ojos ya que chocan contra nuestras gafas en vez de contra la piel que rodea nuestros ojos. Por ello la inmensa mayoría de prismáticos montan "copas" retráctiles que se pueden "extender" (si no usamos gafas) o dejar introducidas en el ocular (si las usamos), o copas de goma flexible que se pueden "doblar" hacia fuera para que queden sobre el ocular y nos nos entorpezcan a los usuarios de gafas (este sistema tiende a dañar las copas con el paso del tiempo si cambiamos frecuentemente la posición de las mismas).

Pero a pesar de que los prismáticos cuenten con uno de estos sistemas (si no lo tienen y queréis usar gafas, olvidad ese modelo), la "comodidad visual" para los usuarios de gafas resulta variable de un modelo a otro, y no nos queda otra que probar los prismáticos (con las gafas puestas) y desechar aquellos que no se ajusten a nuestra fisionomía (si, cada uno tenemos un rostro diferente, y unos prismáticos que a mí no me dan una visión cómoda sí pueden a ofrecérsela a otro usuario).

Distancia mínima de enfoque.

Otro factor que no deberíamos olvidar es la distancia mínima de enfoque, sobre todo si somos aficionados también a observar mariposas o reptiles. Hay prismáticos que son capaces de enfocar a menos de 2 metros y otros que sólo llegan a 5. Evidentemente nunca vamos a mirar una avutarda con prismáticos a menos de 5 metros, pero... cada uno sabe lo que quiere mirar...

Estanqueidad e impermeabilidad.

El que los prismáticos sean "estancos" o no también debe ser tenido en cuenta. Hoy en día es habitual que los prismáticos sean estancos al agua de lluvia, pero también que sean estancos al vapor de agua que hay en el aire. No hay nada peor que unos prismáticos se empañen en su interior (las lentes exteriores se pueden empañar en todos, pero evitando echar el aliento sobre los oculares se minimiza el riesgo, y en caso de que ocurra basta pasar cuidadosamente un paño para subsanar el problema). Por ello muchos prismáticos vienen "purgados" o rellenos de un gas como el nitrógeno o el argón... ya que estos gases no nos van a condensar en el interior de los prismáticos aún en condiciones extremas.

Otra ventaja no desdeñable, es que si unos prismáticos son estancos a las moléculas vapor de agua que hay en el aire, más aún lo serán al polvo del ambiente, con lo que no se nos ensuciarán por dentro.

En cualquier caso si vuestros prismáticos no son estancos, además de tener cuidado con la lluvia, deberéis tener la precaución de no entrar al bar de un pueblo a tomar un café calentito con los prismáticos colgando del cuello después de haber estado pasando frío una mañana de invierno en busca de gansos. Si hacéis eso se os empañarán seguro al entrar en contacto con el aire caliente del interior del bar las frías superficies de cristal. Basta con guardar los prismáticos en el interior de su funda dentro de la mochila y evitaremos este molesto (y duradero) problema (esta recomendación hacerla extensiva a vuestro equipo fotográfico).

Ergonomía y peso. 

No todos tenemos las manos iguales, ni los ojos igual, ni tenemos unas cervicales o brazos a prueba de bombas... Pero estos aspectos muy importantes son muy subjetivos, unos prismáticos pueden resultar cómodos para una persona de manos grandes y no para otra con manos pequeñas o al contrario. Unos prismáticos de 900 gr pueden ser muy pesados para quién acostumbra a caminar durante horas con ellos colgando del cuello, pero indiferentes para quién los usa desde el coche. Pero esto es ya una cuestión de preferencias y usos personales y como tal, debe ser evaluado por cada uno de nosotros.

Prismas en porro o en techo.

Actualmente los prismáticos fabricados con prismas en porro prácticamente han desaparecido de los catálogos de la mayoría de fabricantes para dejar paso a los prismas de techo. Las ventajas de estos últimos son su apariencia más compacta (ojo que en ciertas ocasiones son en realidad más grandes) y moderna, y sobre todo la facilidad para ser diseñados con mecanismos de enfoque interno (los oculares no se mueven adelante-atrás al enfocar, por lo que externamente no cambian de tamaño al enfocar), lo que a su vez facilita el construirlos herméticos al agua y al aire exterior. 

Sin embargo los porros cuentan con una ventaja, y es que este diseño de prismas es más "eficaz" en la transmisión de luz y mantiene cierta calidad en los diseños más sencillos y económicos. Esto se traduce en que en gamas bajas e incluso medias, si comparamos dos prismáticos de similares características técnicas y de calidad, uno dotado de prismas en porro y otro con prismas en techo, normalmente los "porros" ofrecen una imagen de mayor calidad (aunque está mayor calidad puede ser escasamente perceptible). A sí que si queremos invertir el mínimo posible en los prismáticos, o no vamos a someterlos a condiciones meteorológicas adversas, unos buenos y económicos prismáticos de porro pueden ser una opción a valorar.

Nota: Los prismáticos de porro "Nikon SE" en sus diferentes modelos, siendo poco conocidos en España, han sido durante mucho tiempo la referencia en calidad óptica, siendo mejores en algunos aspectos que prismáticos que llegaban a costar el triple que estos. Hoy en día estos prismáticos son casi imposibles de encontrar en tiendas españolas.

Precio

He dejado este apartado para el final, pues aunque siendo quizá el más importante y decisivo, es sin duda el más subjetivo de todos. Hoy podemos encontrar prismáticos adecuados para la observación de aves en un rango de precios que va desde algo menos de 100 € hasta más de 2.000 €. 

Lo primero que hay que dejar claro es que como todo en la vida, la calidad se paga. La calidad del vidrio empleado, los recubrimientos de las lentes, los prismas (y su recubrimiento), los materiales empleados en las partes mecánicas, la inversión realizada en el diseño de la formulación óptica, etc, nunca va a ser igual en unos prismáticos de 200 € que en unos de 2.000 €. Pero eso no se traduce en que con los más costosos vayamos a ver 10 veces mejor que con los otros. 

¿Cuanto gastarse entonces? Pues lo que puedas o lo que te apetezca. Por unos 100 € o menos puedes adquirir unos prismáticos adecuados no ya para iniciarte, si no para disfrutar con ellos durante unos cuantos años sin sentirte limitado. 

Muchos de nosotros comenzamos en esta afición con los míticos "rusos", unos baratos pero nobles prismáticos de 8x30 que costaban menos de 10.000 pesetas en su día, y con ellos aprendimos a identificar casi todo lo que veíamos sin mayores problemas. Hoy hay prismáticos de precio similar (si incluimos el IPC acumulado a lo largo de estos años, en realidad más baratos) que ofrecen una calidad muy superior a la de aquellos, con lo que el no poder adquirir unos prismáticos "de los caros", no debe ser obstáculo para iniciarse o disfrutar de esta afición.

¿Significa esto que no merece la pena gastarse "mucho" dinero en los prismáticos? Esto depende de cada uno, pues "mucho" es muy subjetivo, como lo es el tiempo que dedicamos a mirar a través de ellos. Desde luego conozco mucha gente que emplea prismáticos "top", y consideran que es la mejor inversión realizada. Además hay que tener en cuenta que estos prismáticos de la más alta calidad están hechos para durar muchos años siendo mínimamente cuidadosos con ellos (normalmente ofrecen garantías de 30 años frente a fallos de fabricación, algunos incluso garantía de por vida), con lo que si dividimos su precio por los años que vamos a poder disfrutar de ellos, el precio es más que razonable (cuando podemos y queremos pagarlo, claro).

De donde hay que huir son de prismáticos muy muy baratos, o de aquellos que siendo muy baratos tratan de ofrecer una imagen exterior parecida a los de gama alta, pues ya se sabe que aunque la mona se vista de seda...


Momento de comprar ¿Que hacer y que no hacer?

Con lo que llevas leído hasta aquí (enhorabuena, después de este ladrillo ya estas listo para afrontar la lectura de "Guerra y paz") podemos navegar en los catálogos de fabricantes y tiendas en busca de los modelos que se ajusten a lo que deseamos.
Pero antes de lanzarnos a comprar es bueno seguir unas recomendaciones básicas:

Probar todos los prismáticos que se pongan a nuestro alcance. 

Cuando hagas salidas con más gente, aprovecha para amablemente pedir que te dejen probar sus prismáticos, dedica unos minutos a mirar a través de ellos, comprobar su ergonomía y trata de encontrar diferencias en la calidad de la imagen que ofrecen los diferentes modelos que vas probando. Esta es sin duda la mejor recomendación que se puede hacer, pues nos irá "educando" para valorar por nosotros mismos las diferencias en la óptica.

Pedir consejo a quién tiene más experiencia que nosotros en el uso de prismáticos.

Este es sin duda un clásico, pero hay que tener cuidado porque si preguntamos a quién lleva años usando prismáticos de gama alta, es posible que no le guste ninguno de gama media o baja, y es que si te acostumbras a comer jamón de jabugo del bueno, es difícil que disfrutes comiendo un serrano loncheado del súper. 

Fijar un presupuesto.

Decidir lo que estamos dispuestos a gastarnos. Este punto es importante, si has probado unos cuantos prismáticos de compañeros de salida (a los que sutilmente habrás preguntado también el precio pagado por ellos), habrás notado que a mayor precio mayor calidad, y ya es cosa de cada uno el fijar el precio a pagar o la calidad mínima aceptable para uno mismo. Pero es bueno tener un tope o rango de precios concreto, para acotar nuestra búsqueda en los modelos que encajen con nuestro presupuesto.

Selección de modelos.

Buscar por internet en los catálogos de tiendas especializadas. España no es Reino Unido, aquí la afición a observar aves es minoritaria y hay pocas tiendas que tengan un amplio stock de prismáticos adecuados para nuestros propósitos y estas en general se encuentran en las grandes capitales. Pero afortunadamente hoy en día todas ellas tienen tiendas on-line que podemos consultar desde cualquier punto de la geografía a través de internet. De esta manera compararemos los modelos disponibles en cada una de ellas, sus especificaciones (si no la muestra la tienda podemos consultar la web del fabricante) y sus precios (algunas tiendas ofrecen descuentos en sus precios a socios de entidades conservacionistas como SEO/BirdLife, algo a tener en cuenta). Con este proceso deberíamos seleccionar unos modelos de nuestro interés, y una tienda donde ir a probarlos y compararlos. Esto es importante ya que aunque conozcamos las especificaciones es importante probar los prismáticos por nosotros mismos, para ver "como nos sientan" y para valorar aspectos que no aparecen en las especificaciones y son importantes.

En la tienda. 

Una vez hayamos determinado los modelos que nos interesan (no deberían ser más de 4 o 5) llega el momento de ir a la tienda. 

Debemos asegurarnos de que en la tienda nos van a dejar probar los prismáticos en el exterior de la misma. Lo mejor es ir a última hora de la tarde, con tiempo antes de que cierren, para tratar de ver como se desenvuelven los "aspirantes" en condiciones pobres de luz y en contra luces (con buena luz hay pocos prismáticos malos).

Probando los aspirantes

Ergonomía y comodidad: Se trata de valorar como nos quedan en la mano, si nos sentimos cómodos, que tal accedemos a la rueda de enfoque, si el tacto de la misma es excesivamente duro o blando, si el enfoque es "lento" (hay que dar muchas vueltas a la rueda de enfoque para pasar de enfocar algo a 200 metros a otra cosa situada a 5 metros. Asegurarnos de que la bisagra es suficientemente firme, como funcionan las copas retráctiles, si es fácil mirar a través de ellos (si usamos gafas o tenemos los ojos más hundidos o juntos que la media, es posible que con algunos modelos nos cueste unificar la imagen de ambos "tubos" en una sola, o encontrar la distancia ojo-ocular adecuada) Recuerda en este punto que si usas gafas las copas de los oculares deben estar retraídas, en caso contrario deben estar en posición exterior. Comprueba también el ajuste dióptrico y que este no se mueve con facilidad (debe ser algo "duro" para evitar desajustes accidentales durante su uso).


Colimación: Cuando miramos a través de unos prismáticos, debemos de poder formar una imagen única a partir de lo que vemos con cada ojo. Esto se consigue con un perfecto alineamiento de los dos "tubos" del prismático (los dos deben apuntar exactamente hacia el mismo sitio), esto es lo que llama colimación. Si por un golpe o fallo de fabricación los prismáticos no están perfectamente alineados o colimados, uno de nuestros ojos tenderá a "bizquear" en mayor o menor grado, lo que además de ser incómodo, es bastante dañino para nuestros ojos. Te puedes dar cuenta si notas algo "raro" al mirar a través de los prismáticos, y sobretodo, cuando después de un par de minutos mirando por ellos, al quitártelos, notas como los ojos tienen que "reajustarse" de nuevo para poder volver a su forma habitual de ver las cosas. (cuesta explicarlo pero para los que lo hemos sufrido alguna vez es una sensación muy obvia).


Aberración cromática: Cuando la luz es forzada a atravesar diferentes capas de vidrio cada longitud de onda se comporta de manera diferente, esto ocasiona desviaciones de la luz en función de su color. Para valorar este aspecto, debemos buscar elementos finos a contra luz (que se sitúen contra un fondo luminoso). La mejor prueba es buscar un cable de electricidad o una antena que veamos contra un cielo luminoso (ojo, no azul intenso, luminoso es que lo vemos blanquecino, también valen las nubes blancas) a contra luz (es decir, la luz del sol se dirige hacia nosotros, de frente, y no por nuestra espalda). En estas circunstancias suelen aparecer por encima y por debajo del elemento que miramos, unos rebordes de luz coloreados. Por ejemplo, si miramos un cable eléctrico que atraviesa la calle, podremos observar una línea por su borde superior de tono amarillento, y una por su borde inferior de tono violáceo o azulado. Eso es la aberración cromática. 


Hay prismáticos terribles en este sentido y otros que la tienen muy bien corregida y apenas se nota.
Una cosa a tener en cuenta es que nuestros ojos también sufren de la aberración cromática, y las imágenes que se proyectan sobre nuestras retinas la muestran. Es nuestro cerebro el que se encarga de corregir esta aberración, al igual que en fotografía digital puede corregirse mediante un software diseñado a tal fin. Quizá por ello, no todo el mundo muestra la misma sensibilidad a esta aberración. Hay personas a las que les resulta muy molesta y otras, que con el mismo modelo no son capaces de apreciarla.

Nitidez en el campo visual: ya hemos visto que los prismáticos tienen un campo visual determinado que aparece en sus especificaciones. Lo que no encontraremos en ellas es si son capaces de mostrar una imagen nítida en todo ese campo (muy pocos lo son). La prueba en este caso es sencilla, enfoca bien esa misma antena que has usado para valorar la aberración cromática. Obviamente para verla bien la situarás de forma inconsciente en el centro del campo visual. Una vez enfocada concentra tu atención en un detalle de la misma y desplaza suavemente los prismáticos hacia un lado, de forma que ese detalle que estás viendo se vaya alejando progresivamente del centro del campo visual hasta llegar a su extremo (cuando ya casi dejas de verlo). Notarás como la imagen al alejarse del centro va perdiendo definición en mayor o menor medida, en algunos modelos la caída es brutal, en otros muy suave y en sólo unos pocos imperceptible. Además en algunos modelos la degradación de la imagen ocurre en cuanto sacas un poquito el elemento que miras del centro de la imagen, otros aguantan hasta que te alejas bastante del mismo. Obviamente cuanto más suave sea esa caída en la definición de la imagen, y cuanto más lejos del centro de produzca, mejor.


Reflejos fantasma (flare): Cuando la luz del sol incide directamente sobre los objetivos (es decir, entra a los prismáticos) se produce siempre una caída del contraste en lo que vemos. En ocasiones algunos modelos muestran brillos internos que "velan" por completo la imagen. Debemos buscar un elemento con cierto detalle que tenga el sol por detrás (IMPORTANTE: JAMÁS MIRAR DIRECTAMENTE AL SOL CON LOS PRISMÁTICOS, podéis quemar literalmente vuestras retinas), de tal manera que los rayos del sol den directamente sobre nuestro rostro, de frente, y también obviamente sobre los objetivos de los prismáticos, y valorar como se comportan los prismáticos en esta complicada situación. Puede parecer una prueba extrema, pero a primera hora de la mañana o al atardecer es una situación común cuando observamos aves a contra luz.


Conclusiones

Espero estas extensas explicaciones (pero incompletas, este tema da para mucho...) puedan ayudar a alguien en ese trance por el que todos hemos pasado al tratar de elegir una herramienta, que nos va a acompañar durante bastantes años, con cierto criterio.

Saludos a todos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

La curiosa historia del Trepador azul y el Tejo.

Aunque muchas veces parece que el objetivo de salir a pajarear es ver el máximo de especies posible o conseguir una buena foto, la verdad es que practicando un birding "monoespecífico" se aprenden muchas más cosas que únicamente contando e identificando. Centrando nuestra observación en un sólo individuo o especie, puede ayudarnos a conocer aspectos de su comportamiento que desconocíamos, a parte de hacernos pasar un rato entretenido.

Trepador azul - Pica-soques blau - Sitta europaea

Y eso es lo que me pasó el otro día con un trepador azul (Sitta europaea). Decidí sentarme un rato a observar dicha especie, cuando detecté un comportamiento muy curioso que nunca había visto. Si bien es sabido que el trepador es insectívoro, pero que usa las grietas de los árboles como despensa en otoño e invierno, llenándolas de frutos secos y semillas, lo que vi fue algo que me desconcertó.

Trepador azul - Pica-soques blau - Sitta europaea

Observé cómo un par de veces se acercaba a un árbol, un  libocedro de California (Calocedrus decurrens), con algo rojo en el pico, y lo dejaba enganchado sobre la corteza. Intrigado, me acerqué a ver que era, y me encontré que el tronco estaba lleno de pegotes rojos enganchados, desde casi la base hasta muchos metros arriba.

Fruto rojo sobre libocedro

Trocitos de fruto rojo sobre libocedro

Cogí uno y vi que era algo completamente viscoso, por lo que era fácil dejarlo enganchado. Fui mirando las grietas a ver si había algo que me ayudase a identificar de que se trataba. Mientras lo hacía, fui encontrando restos de avellanas, bellotas y castañas, por lo que era obvio que ese árbol era la despensa del trepador desde hacía tiempo.

Restos de bellotas y avellanas

Castaña

Finalmente encontré un fruto rojo completo incrustado en una de las grietas que rápidamente identifiqué. ¡Se trataba de un fruto de tejo! Mira que no haberme dado cuenta antes...

Fruto de tejo (Taxus baccata)

Resulta que los frutos del Tejo también forman parte de la dieta del trepador azul si dicho árbol se encuentra en su territorio. El tejo europeo (Taxus baccata) es un árbol perennifolio que debido a las extinciones y reducciones del tamaño de sus poblaciones hacen que actualmente esté considerada una especie rara y amenazada. Por este motivo, y por su importancia ecológica y  aprovechamiento terapéutico de que es objeto, es un árbol protegido en muchos países.

Tejo (Taxus baccata)

Lo interesante, es que nunca había visto tejos en esa zona, así que decidí subir por el monte del que veía bajar al trepador, con la intención de descubrir alguna pequeña población de tejos. Después de un buen rato andando sin encontrar nada decidí volver, y en los pies del monte, en el jardín de una casa, vi lo que llevaba rato buscando. No había ninguna población de tejo. Los frutos provenían de un solo individuo plantado en el jardín de una casa. Menuda decepción, pero al menos me hizo pasar un rato entretenido.

El tejo perdido

Así que me fui, dejando el cedro lleno de pegotes de frutos de tejo sin saber los motivos por los que el trepador actuaba de tal manera, ya que no era posible que fuera su despensa, puesto que dichos frutos se descomponen con relativa facilidad.

A la tarde siguiente, decidí volver al árbol, a ver en que estado se encontraban los "tropezones" del día anterior. ¿Y cual fue mi sorpresa? Del veintenar de trocitos que había contabilizado, ya no había ninguno!

El antes y el después de la grieta con y sin el fruto

Desconozco si fue el mismo trepador quien se encargó de limpiar el árbol, cosa que parecería lógica. Si así fuera, no sé qué motivos tiene un trepador en ir enganchando trocitos de dicho fruto por todo un árbol para comérselos al día siguiente.

¿Alguno de vosotros conoce las razones de tal comportamiento?

Y para cerrar la entrada, os dejo con una pequeña recopilación del trepador azul.